Mes de nostalgia, capítulo IV: Reggie Miller, 8 puntos en 9 segundos

En las Semifinales de Conferencia del Este (juego 1), Reggie Miller sentenció a los New York Knicks, encestando 8 puntos en 9 segundos.

La NBA es una liga que esta llena de historias emocionantes: jugadores excepcionales que hicieron grandes a equipos mediocres; chicos de barrio, que se convirtieron en leyendas; rivalidades candentes, que van más allá de una temporada. Pero la historia más icónica de todas es, y siempre será, la rivalidad entre los Indiana Pacers y los Knicks de Nueva York.  Puede que para los aficionados de otros equipos un partido entre estos dos titanes, no signifique más que otro “encontronazo” de camino a las finales de la NBA, pero para estas dos franquicias, y sobretodo, para su gente, significa una batalla entre clases sociales, una guerra que sería inmortalizada gracias a una de las hazañas más icónicas en la historia de la NBA: Reggie Miller (jugador de los Pacers)  y sus 8 puntos en 9 segundos. Pero, ¿por qué esto se sigue recordando hasta el día de hoy? En breve, lo descubriremos.                                                                                                                

Indiana y Nueva York, una lucha entre clases

Desde la década de los 70’s, la gente de Indiana consideraba su básquetbol como un patrimonio, del cual, sentirse  muy orgullosos. Contaban con 5 títulos nacionales de la NCAA (básquet universitario), se autodenominaban como “la cuna de las leyendas”, por forjar grandes leyendas NBA como Larry Bird y Óscar Robertson, y tenían al equipo más exitoso de la ABA (liga alterna a la NBA) con 3 campeonatos en 4 años. Sin embargo, nadie en los Estados Unidos reconocía los logros del Estado, y la ciudad que más se mofaba de ellos era la de Nueva York, quienes decían que no eran más que “una cuna de granjeros”.

“Nos denominaban ‘Indianadie la conoce’, el maizal con luces.” – Bill Benner, columnista de ‘Indianapolis Star’ 

“No tenemos las mejores canchas, no tenemos redes, sopla el viento y hace frío, pero sabemos manejar un balón.” – Larry Brown, ex-entrenador de los Indiana Pacers

“Los neoyorquinos siempre se muestran como arrogantes y petulantes. Piensan que la gente de Indiana tiene canastas en establos y que juegan sobre tierra.” –  Ernie Grunfield, gerente de los Knicks

“La llamábamos ‘dormilandia’, porque no hay nada que hacer en esa ciudad, así que la mayoría de los jugadores se van a dormir hasta la hora del encuentro”  – Pete Veesey, columnista del New York Post 

“A la gente le encanta cuando pierde algún equipo de Nueva York. Nosotros somos la ‘cuna del baloncesto’, tenemos cientos de canchas, donde surgen las verdaderas leyendas.” – Spike Lee, cineasta 

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Ver un partido de los Knicks contra los Pacers era como ver una guerra entre el capitalista contra el pueblerino, lo urbano contra lo rural,  una lucha moral en la que el orgullo de cada bando estaba en juego. Cuando Indiana se llevaba la victoria, era como una fiesta para su gente, demostrando que estaban a la par de los equipos más costosos de la liga, y eso hacía hervir la sangre de los neoyorquinos. Anthony Mason, alero de los Knicks, comentaba: “el círculo central era nuestra fortaleza, no dejábamos que entraran en la zona, nada de bandejas, si no podíamos bloquearlos, los derribábamos”. Por otro lado, Antonio Davis, alero de los Pacers, decía: “Contra Indiana nadie entraba por el centro, y quien lo hacía, sabía que no volvería a intentarlo.”

John Starks haciéndole una falta dura a Reggie Miller

NBA Semifinales de Conferencia del Este 1995 (juego 1): Inmortalidad

Mayo 7 de 1995, empiezan las Semifinales de la Conferencia Este de la NBA. En una esquina tenemos, de locales, a los New York Knicks, los campeones de la Conferencia Este de 1994. En la otra esquina, tenemos a los Indiana Pacers, sub-campeones de la misma conferencia en la misma temporada, y la contra-parte del equipo de la Gran Manzana. Dentro de Indiana yace un sentimiento de amargura, por haber perdido el pase a las finales de la NBA contra su némesis, y están listos para cobrarse la revancha, sobretodo su más grande estrella, Reggie Miller.

“El momento había llegado, no dejé la habitación del hotel en todo el día. Esperaba a que llegara la hora del encuentro; me moría de ganas por hacer  ‘picadillo’ a los Knicks.” – Reggie Miller, estrella de los Pacers

Anthony Mason #14 luchando el rebote contra Antonio Davis #33 

Narración de comentarista de ESPN – “…Jackson, tiene a Miller abierto para el triple, ¡y lo consigue! ¡Indiana se despega!…Ahí está John Starks en el contra-golpe y ¡remata para los Knicks!…Robo de Davis, costa a costa, ¡y la hunde! ¡Pacers continúa arriba!”

Poco a poco el partido pasó de ser un juego muy físico, a ser un torneo de lucha libre.  Narración de comentarista de ESPN – “…Ewing con el rebote, wow que fea falta…con tantas faltas esto parece un partido callejero, ¡y Harper y Davis se ponen en guardia y se arma la trifulca! ¡Ambos expulsados del partido! ¡Vaya pérdida para ambos equipos!… Starks para tres, ¡lo consigue!…Athnony con el triple puntado, ¡baaang!…Ewing…consigue los dos puntos, y la afición de los Knicks lo celebra, New York rompe el empate y despegan. Los Pacers tienen que reaccionar lo antes posible…”

John Starks #3 lanzando un triple sobre Reggie Miller #33

Con el partido 105-99 a favor de los Knicks, y a  19 segundos de acabarse, las esperanzas de Indiana parecen esfumarse de la duela. Los aficionados de los Knicks se están marchando del estadio, celebrando la ‘victoria’ de su equipo; el gerente y presidente de los Pacers, Donnie Walsh, abandona el estadio y se va a un cuarto a fumar, molesto. “Recuerdo pedimos tiempo, nos reunimos, el equipo se quedo mirando a Reggie Miller como diciéndole ‘bueno Superman, ¿y ahora qué?..y ,de repente, sucedió lo imposible”, comenta Mark Jackson, ex-jugador de los Pacers.

Narración de comentarista de ESPN – “…parece que el juego está sentenciado para los Pacers, y vaya juego más brusco, se han pitado casi 60 faltas; un récord para ambos equipos en un partido de playoffs…Miller para tres, ¡lo consigue! ¡Reggie Miller no se da por vencido y pisa el acelerador!, y van 105-102. Knicks sacan de fondo, ¡robo de Miller, retrocede a la línea de tres…y consigue el bombaso, otra vez! ¡El juego se ha empatado! ¡Los Knicks tienen sus manos en la cabeza, están que no lo cree! ¡Ya tenían el juego ganado! ¡Esto es algo que nunca se ha visto en un partido NBA, señoras y señores!…”

“Nadie, ni yo mismo, confiaba en que se podía lograr una victoria. Logró encestar un triple rápido, robar el balón desde la línea de fondo, y luego, tuvo los ‘c*jones’ de no lanzar de dos, sino de tres.” – Larry Brown 

 Narración de comentarista de ESPN – “… el partido estaba empatado, quedaban 13.5 segundos por jugar, ¡y Pacers le cometen falta a Starks! No puedes cometer errores así en estas situaciones…el estadio parece un velorio, todos están mudos, John Starks se prepara para lanzar su primer tiro libre y, ¡falla!…intenta el segundo, ¡y Starks falla!, rebote de Ewing, lanza, ¡pero no entra!, ¡Reggie Miller coge el rebote y pitan falta a 7.5 segundos de acabar el encuentro!…Patt Riley (entrenador de los Knicks) está que no se cree lo que ve, ¿cómo han podido cometerle falta a Miller, estando empatados?…Miller encesta el primer tiro libre, la afición neoyorquina está estupefacta, hacen lo posible por desconcentrar a la estrella de Indiana…lanza el segundo, ¡y encesta! ¡Pacers se pone adelante 107-105! Ya no hay tiempos fuera, Anthony va al ataque, ¡se resbala y cae!…¡suena la chicharra! ¡SE ACABÓ! ¡SE ACABÓ! ¡INDIANA SE LLEVA EL PRIMERO JUEGO! ¡Reggie Miller ha anotado 8 puntos en 9 segundos! ¡Logró lo imposible! ¡La afición de New York está enmudecida!…”

“El placer de verlos perder y que fuera en Nueva York, fallando dos tiros libres en su propia casa, el mejor momento de mi vida”, comentó Reggie Miller. Aquella hazaña, puso de pie a la afición de Indiana, que estaba más eufórica que nunca. Los Pacers lograron vencer a los Knicks en en siete juegos y avanzaron a las finales de conferencia, logrando cobrarse una revancha que los llevaba carcomiendo durante más de 20 años.

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