Mes de nostalgia, capítulo III: Michael Jordan, el partido de la gripe

En las Finales de 1997, Michael Jordan ayudó a los Chicago Bulls a ganar el juego 5 contra los Utah Jazz, encestando 38 puntos en el mítico “Flu Game”

Por muchos, considerado el mejor anotador de la década; por todos, el mejor jugador de todos los tiempos; su elegancia en la cancha no tenía comparación, dominaba a sus rivales en todos los aspectos, sin importar que tan imponentes fueran o que tan sucios sean. El cielo era su aliado, las leyes de la física no se aplicaban a él, y era tal ese efecto, que nos hacía creer que no era un ser humano, sino un dios. Michael Jordan fue un jugador de la NBA que militó en los Chicago Bulls, equipo con el que reinó en la era de los 90’s, conquistando 6 anillos, dos veces ganando el campeonato 3 veces consecutivas. Su carrera está llena de historias, tanto de sacrificio, como de egoísmo, de derrotas, como de heroísmo, llegando a ser sus hazañas casi un mito para los fans del baloncesto. Sus oponentes le temían, su sola presencia era devastadora, a tal grado, que se especula que hicieron hasta lo impensable, solamente, para lograr una victoria contra “su majestad”. Uno de estos actos, bárbaros, fue el envenenamiento a Jordan antes del quinto juego de las finales del 97 contra Utah Jazz. Este hecho llevo a cabo el mítico “partido de la gripe” que,  a continuación, profundizaremos.

Etapa pre-partido: la pizza envenenada

Nuestra historia abarca en una noche del 9 de junio, dos días antes del gran juego. El equipo de los Bulls se había alojado en el Park City de la ciudad de Utah, era más de las nueve de la noche y la cocina del hotel ya estaba cerrada; pero Jordan seguía despierto y tenía antojo de comer un bocadillo antes de dormir, así que el equipo decidió encargar una pizza.

“Ya llevábamos unos cuantos días en la ciudad y todo el mundo sabía en qué hotel estábamos alojados.” – Tim Grover, preparador personal de Jordan

El repartidor llegó en menos de lo que se esperaba y entregó el pedido. Tim Grover, entrenador persona de M.J, tenía un mal presentimiento, pero,  aún así, Jordan no dudo en comerse su manjar. Fue el único del equipo que se comió la pizza sospechosa y ,horas después, sucedido lo peor: “Pasada las 2am, recibí una llamada a mi habitación. Era Michael. Fui a su habitación y me lo encontré encima de la cama acurrucado y sudando abundantemente, con claros síntomas de dolor”, comenta Tim Grover.

Tim Grover, fue el entrenador personal de Michael Jordan durante toda su carrera. Más adelante, se dedicó a trabajar con Dwayne Wade y Kobe Bryant, los reflejos de ‘su majestad’.

El equipo llamó, inmediatamente, al cuerpo médico. Jordan fue diagnosticado con intoxicación alimentaria; era imposible que jugara el juego del día siguiente. Sin embargo, ‘su majestad’ tenía otros planes.

Juego 5, Jordan Inmortal

Acatando las órdenes de su doctor, Jordan permaneció en cama hasta la hora de la verdad. La deshidratación lo hacía débil, su mirada estaba perdida, ni sus compañeros confiaban en que podría jugar, pero su determinación  lograría callar las bocas de todos aquellos que dudaban de su  fortaleza.

Primer cuarto, un juego desastroso para el conjunto de Chicago, perdiendo por 16 puntos. Necesitaban que su estrella se pusiera de pie, y así, Jordan sacó fuerzas de donde no tenía y anotó 17 puntos en el segundo parcial, poniendo el marcador 53-39. No hay que mentir, seguía desastroso el resultado, pero ‘su majestad’ dio aires de motivación a sus compañeros demostrando que si él, pese a su enfermedad, puede seguir jugando como los grandes. Esto motivo al equipo, que se mostró esperanzado de conseguir la victoria en este partido.

Michael Jordan, luchando por mantenerse estable para el último cuarto

Inicia el tercer cuarto, Jordan tiene una recaída, pero a pesar de ello, los Bulls lograron resistir y mantener un marcador  77-69 a favor de los Jazz. Todo se decidiría en el 4to cuarto, pero superar una ventaja de 16 puntos era algo casi imposible de cumplir, pero cuando tienes al ‘mejor de todos los tiempos’ de tu lado, lo imposible no existe.

Chicago arranca con una ventaja de 10-0 en el último parcial y M.J lideró la ofensiva con una destreza que termina por liquidar a los Utah Jazz, quienes pensaban que el cielo, finalmente, les sonreía. El ‘Dios del Básquetbol’ termina con 38 puntos en todo el partido, una actuación que el mundo nunca olvidará, porque cuando Jordan sabe que tiene un juego importante, ni la muerte misma es capaz de detenerlo.

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